Ella corría tanto como sus cortas y delgadas piernas le permitían. No podía parar, tampoco dudar ni mirar hacia atrás, tenía que escapar.
Trató de esconderse del peligro que le soplaba en el cogote,na vez más, tuvo que huir despavorida de él. Siempre le encontraba, era demasiado listo. Con las piernas temblorosas, trato de no resvalarse, y de saltar por encima de todos los obstáculos que el cmino le deparaba, como la más bella y frágil gacela que se enfrentaba al temido león.
Sabía que antes o después sería alcanzada, que no podía huir permanentemente estando en su casa, en un sitio cerrado. La agonía empezó a invadir sus músculos agarrotados, empezaba a tropezarse con las cosas... MIERDA!! -pensó- sabiendo que ya no podía evitarlo, que su hora llegaba. En n último esfuerzo decidió enfrentarse a su persecutor. Sabía que no le quedaban más oportunidades para escapar, pero tenía que intentarlo.
Al volverse hacía él, sus brillantes ojos azules la recorrieron el cuerpo con el mayor de los deseos. Ella, ante esa mirada penetrante se estremeció. Sabía que era el fin.
Él la agarró fuertemente, y arrastrándola por el pasillo en su contra, mientras ella pataleaba inútilmente, la empujó a la cama. Se acercaba inevitablemente. Iba a suceder sin remedio.
Y si, ocurrió. Una vez más había sucumbido al encanto de sus besos, a la dulzura de sus caricias. Ese era el mejor de los juegos, el amor que respiraban cuando estaban juntos. Se necesitaban.
miércoles, 10 de marzo de 2010
viernes, 1 de enero de 2010
a contracorriente
A veces el corazón es tan suicida como un salmón.
Nos empeñamos en no hacer caso a los sentimientos, y tratar de escuchar a la cabeza, y sus razonamientos que siempre son cuerdos e inteligentes. Y si, serán todo lo razonables que quieras, pero son lo mas falso que puedes hacer en tu vida.
Razonar el qué debemos sentir, cómo y porqué es lo más absurdo que he intentado hacer en esta vida. Porque mi corazón es como cualquier salmón común. Insignificante frente al inmenso río de la vida, lucha hasta la muerte por conseguir sus objetivos, incluso nadando a contracorriente entre otra especies de peces con el único fin de llegar a donde desea.
Quiz otros peces piensan que esta loco, que dejandose llevar se vive bien...pero él ya tiene su sitio elgido, y llegará, aunque le cueste la vida.
No trateis de entendelo, porque es solo un salmón, y tampoco trateis de entenderme a mi, porque soy sólo un corazón sincero.
Nos empeñamos en no hacer caso a los sentimientos, y tratar de escuchar a la cabeza, y sus razonamientos que siempre son cuerdos e inteligentes. Y si, serán todo lo razonables que quieras, pero son lo mas falso que puedes hacer en tu vida.
Razonar el qué debemos sentir, cómo y porqué es lo más absurdo que he intentado hacer en esta vida. Porque mi corazón es como cualquier salmón común. Insignificante frente al inmenso río de la vida, lucha hasta la muerte por conseguir sus objetivos, incluso nadando a contracorriente entre otra especies de peces con el único fin de llegar a donde desea.
Quiz otros peces piensan que esta loco, que dejandose llevar se vive bien...pero él ya tiene su sitio elgido, y llegará, aunque le cueste la vida.
No trateis de entendelo, porque es solo un salmón, y tampoco trateis de entenderme a mi, porque soy sólo un corazón sincero.
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