lunes, 30 de noviembre de 2009

Despedidas...


Aquel día ni si quiera desayunaron. Como si ganar esa media hora de más fuese a detener el tiempo para impedir que se acabasen sus horas juntos.Impotentes por no poder permanecer toda la vida como habían estado aquellos días, viviendo su amor a su manera, libres y solitarios, se encaminaron hacia su destino.


Fue un trayecto repleto de cariño hasta la estación de autobuses. Una vez vieron la luz al salir del subterraneo, las palabras se despidieron. Una comida rápida, a deshora, repleta de tensión, y ausente de sentimientos. Finalmente llegó el momento. Ella debía subir a aquel autobús que volvería a imponer la distancia entre los dos.


Ella, trató de contener las lágrimas. Él, como siempre, trató de camuflar cualquier emoción, dando la sensación de no sentir absolutamente ningún tipo de tristeza. Parecía como si su anterior historia se repitiese: EL fin, siempre estaba en aquella estación.


Aún así los dos disimularon sus pensamientos y se despidieron con un abrazo. Un corto beso, y una muralla enorme para no dejar salir ningún reflejo de su interior.Ella subió. Él busco su ventana. Cuando sus miradas volvieron a encontrarse, ella estaba empapada en llanto. Él, tenía la mirada perdida. Como si estuviese ajeno a la situación. Ambos se miraron con cara de aprobación. "Todo estaría bien".


Como en un último gesto de unión, alzaron sus manos y trataron de sentirse mutamente a traves de aquella fría ventana. Ambos sabían que ya estaban separados. Ambos sabían, que esa vez sería única, que no volvería a haber amor. Ambos sabían en los mas profundo de sus corazones que allí, acababa su historia.


viernes, 20 de noviembre de 2009


Hace tiempo que mi musa me abandonó.Durante los meses anteriores, cuando la inspiración dejaba caer un tema del que hablar sobre mis sentimientos, las palabras fluían solas colocándose por voluntad propia en el orden adecuado, en el momento preciso. Esperando pacientemente el momento en el que les tocase ser tipografíadas digitalmente.


Hoy las palabras son borrosas, los sentimientos parecen vacíos, y la forma de escribir no es ni medio buena,corriente como cualquier diario de una adolescente de 13 años. ¿eras tu el motor de mi inspiración?¿eras tu quién monopolizaba sin piedad alguna todo mis pensamientos, mis sentimientos y mi frágil cuerpo? Quizá ha llegado ese momento de la vida, en el que uno deja de creer en sus valores, planteándose si por casualidad alguna vez han tenido algo de certeros.

O quiza algo en este mundo esté cambiando. Algo que ha dejado de traer el otoño, aquel otoño lluvioso que recolectava pensamientos tras los empañados cristales. Aquel otoño que traía los colores más cálidos del año, para recordarnos que el frió es solo un estado mental. Aquel otoño de los poetas.


Debe haber algo en este mundo que estemos haciendo mal. Algo que haga que las musas esten enfadadas, algo que ya no nos trae el otoño, algo que nos aleja del romanticismo. Probablemente tenga que ver con que la gente no cree en el amor. De la misma manera que cuando alguien no cree en las hadas, un hada fallece, cuando alguien deja de creer en el amor, un corazón está roto. Quizá exista un desencanto general de aquellos que no poseen tiempo, fuerzas, o posibilidades para el amor. Un amor que cada dia está más materializado, y más encaminado a la necesidad carnal. Un amor extrapolado.


Un mundo sin musas, será un mundo frío, estético y superficial. Los románticos como yo estamos en peligro de extinción. Porfavor, dejemos volver a nuestras musas a endulzarnos la vida con la ilusión de sentir.

martes, 17 de noviembre de 2009

Como un elefante en una cacharrería...


Acostumbras a hacer lo mismo que hace un elefante en una cacharrería : Entras cuando te place, destruyes o descolocas todo cuanto está a tu alcance,y te vas como si nunca hubieses estado allí. Eso sí, el escenario que queda es similar al de un huracán en su máximo explendor.


Yo, con toda mi paciencia, recojo los cacharros que sin cuidado alguno has descolocado, tiro los que has estropeado, y armándome de paciencia recompongo mi cacharrería. Total, es un elefante, el pobre no sabe lo que hace, solo sigue su instinto.


El problema viene cuando una vez he conseguido recolocar todo, se te antoja volver a entrar en mi cacharrería, y vuelves a descolocar lo que a ti te viene en gana. La vuelvo a recoger, pero esta vez, con la incertidumbre de si habrá una tercera vez, y por tanto con miedo o impotencia por saber que, a pesar de todo el esmero que ponga en mi cacharrería, volveras a joderlo todo.


Y si.. está es la tercera vez que me desmoronas todo. No quiero llegar a extremos, porque eres un elefante muy mono, pero no dejas de ser un animal con colmillos, incapaz de controlar sus daños y sus instintos... y mi cacharrería es mía.


Ten cuidado elefante.. porque mi paciencia tiene un límite. Y con tus colmillos me hago yo collares estupendos.