martes, 17 de noviembre de 2009

Como un elefante en una cacharrería...


Acostumbras a hacer lo mismo que hace un elefante en una cacharrería : Entras cuando te place, destruyes o descolocas todo cuanto está a tu alcance,y te vas como si nunca hubieses estado allí. Eso sí, el escenario que queda es similar al de un huracán en su máximo explendor.


Yo, con toda mi paciencia, recojo los cacharros que sin cuidado alguno has descolocado, tiro los que has estropeado, y armándome de paciencia recompongo mi cacharrería. Total, es un elefante, el pobre no sabe lo que hace, solo sigue su instinto.


El problema viene cuando una vez he conseguido recolocar todo, se te antoja volver a entrar en mi cacharrería, y vuelves a descolocar lo que a ti te viene en gana. La vuelvo a recoger, pero esta vez, con la incertidumbre de si habrá una tercera vez, y por tanto con miedo o impotencia por saber que, a pesar de todo el esmero que ponga en mi cacharrería, volveras a joderlo todo.


Y si.. está es la tercera vez que me desmoronas todo. No quiero llegar a extremos, porque eres un elefante muy mono, pero no dejas de ser un animal con colmillos, incapaz de controlar sus daños y sus instintos... y mi cacharrería es mía.


Ten cuidado elefante.. porque mi paciencia tiene un límite. Y con tus colmillos me hago yo collares estupendos.

1 comentario:

  1. Nunca se me dio bien recoger... pero si me regalas un collar te echo una mano...

    ResponderEliminar