viernes, 20 de noviembre de 2009


Hace tiempo que mi musa me abandonó.Durante los meses anteriores, cuando la inspiración dejaba caer un tema del que hablar sobre mis sentimientos, las palabras fluían solas colocándose por voluntad propia en el orden adecuado, en el momento preciso. Esperando pacientemente el momento en el que les tocase ser tipografíadas digitalmente.


Hoy las palabras son borrosas, los sentimientos parecen vacíos, y la forma de escribir no es ni medio buena,corriente como cualquier diario de una adolescente de 13 años. ¿eras tu el motor de mi inspiración?¿eras tu quién monopolizaba sin piedad alguna todo mis pensamientos, mis sentimientos y mi frágil cuerpo? Quizá ha llegado ese momento de la vida, en el que uno deja de creer en sus valores, planteándose si por casualidad alguna vez han tenido algo de certeros.

O quiza algo en este mundo esté cambiando. Algo que ha dejado de traer el otoño, aquel otoño lluvioso que recolectava pensamientos tras los empañados cristales. Aquel otoño que traía los colores más cálidos del año, para recordarnos que el frió es solo un estado mental. Aquel otoño de los poetas.


Debe haber algo en este mundo que estemos haciendo mal. Algo que haga que las musas esten enfadadas, algo que ya no nos trae el otoño, algo que nos aleja del romanticismo. Probablemente tenga que ver con que la gente no cree en el amor. De la misma manera que cuando alguien no cree en las hadas, un hada fallece, cuando alguien deja de creer en el amor, un corazón está roto. Quizá exista un desencanto general de aquellos que no poseen tiempo, fuerzas, o posibilidades para el amor. Un amor que cada dia está más materializado, y más encaminado a la necesidad carnal. Un amor extrapolado.


Un mundo sin musas, será un mundo frío, estético y superficial. Los románticos como yo estamos en peligro de extinción. Porfavor, dejemos volver a nuestras musas a endulzarnos la vida con la ilusión de sentir.

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